Del Derecho a la cocina: Natàlia Albero defiende el 'lujo accesible' frente a las bravas congeladas
Hay perfiles que caben en una sola casilla y el de Natàlia Albero no es uno de ellos. Cocinera, sumiller y divulgadora gastronómica, esta catalana es además propietaria y chef de Mint Restaurant, un proyecto que lleva cerca de una década en marcha en Granollers, en la provincia de Barcelona. Su visita reciente a un plató televisivo sirvió para repasar una trayectoria tan poco convencional como sus platos.
Se graduó en Derecho en Barcelona antes de decidirse por los fogones
Antes de pensar en cocinar, Albero estudió Derecho en la Universitat Pompeu Fabra, aquí en Barcelona, con especialización en propiedad intelectual e industrial. Trabajando en Madrid comprendió que aquel camino, que imaginaba creativo, se reducía en la práctica a redactar contratos y cláusulas. La gastronomía, su afición de siempre, terminó imponiéndose: no solo por el hecho de cocinar, sino por lo que de verdad la llena, el arte de recibir y de compartir la mesa con quien entra por su puerta.
Volver a casa con una propuesta nueva
Natàlia es de Granollers de toda la vida. Después de su etapa madrileña y de otros destinos de la península, sintió el tirón de volver. Lo que echaba en falta en su ciudad era una oferta gastronómica contemporánea: para probar ese tipo de cocina tenía que desplazarse a Barcelona. Abrir Mint fue, explica, su forma de acercar a una población secundaria aquello que hasta entonces solo podía encontrarse en la capital catalana.
El camino no ha sido fácil. La chef admite que la cercanía con Barcelona juega en contra: los vecinos de Granollers bajan a la ciudad sin pensarlo dos veces, pero el trayecto inverso cuesta más. Además, se trata de una localidad de carácter residencial, sin turismo y con puentes que vacían las calles. Aun así, la constancia ha dado su fruto: desde 2021, la Guía Michelin incluye el restaurante entre sus recomendados, ya son seis ediciones consecutivas, un espaldarazo que ha traído visibilidad, clientela extranjera y, cada vez más, comensales que se desplazan desde Barcelona.
Presión añadida, menú degustación y precios razonables
La primera entrada en la guía fue un auténtico shock para una cocinera que venía de restaurantes con estrellas, incluso de tres. Su idea inicial era no volver a entrar, pero el reconocimiento llegó y con él las expectativas del público, que empezó a preguntar por un menú degustación que al principio no existía. La apuesta actual es sencilla: un menú de mediodía y una carta de precio muy contenido, con un ticket medio de 40 o 45 euros, y un degustación construido sobre los platos de esa carta, pensado para no tener que pensar.
A todo esto lo llama lujo accesible, y lo defiende con argumentos. Su crítica es directa: el público, en general, se conforma con unas bravas congeladas, calamares del congelador y un vino mediocre por 20 euros. Con tanto conformismo, lo normal acaba pareciendo un lujo. En Mint todo se elabora en casa, y sostiene que la cocina hecha desde cero, con oficio por delante del negocio, debería ser la norma y no la excepción.
Hospitalidad, la receta para que el cliente repita
La clave de la fidelidad, según la chef, es la hospitalidad. Ocho de cada diez clientes de su lista repiten, una clientela de toda la vida que conoce casi de memoria: sabe cómo prefiere su vino o incluso cómo se llaman sus hijos. Ese trato cercano lo comparte con todo el equipo, que participa de la misma filosofía. Lo que peor lleva son los comensales que llegan con ganas de criticarlo todo, dar lecciones o con tanta prisa que multiplican las peticiones y cambian las cocciones; su consejo es elegir bien el sitio, informarse antes de entrar y acudir sin expectativas previas, con la disposición de disfrutar y dejarse sorprender.
Para quienes vivimos en Barcelona, la historia de Albero deja una lectura clara: la buena mesa ya no está únicamente dentro de la ciudad, y a veces conviene salir del mapa habitual para descubrir proyectos que cocinan de verdad. Quizá esa sea la mejor definición posible del lujo accesible.


