Estilo de vida

Sant Martí, el distrito de Barcelona que se pone de moda para criar a los niños

Junto al mar, con colegios, parques y buena conexión, Sant Martí gana enteros como distrito familiar, aunque los precios preocupan.

Sant Martí, el distrito de Barcelona que se pone de moda para criar a los niños

Si hay una zona de Barcelona que en los últimos tiempos no para de aparecer en las conversaciones de quienes buscan casa, esa es Sant Martí. Este distrito del noreste de la ciudad, que durante décadas pasó bastante desapercibido, se ha convertido en una de las apuestas favoritas de las familias que quieren combinar vida urbana, tranquilidad y servicios a un paso de casa.

Del barrio industrial al distrito renovado

Quien recuerde el Sant Martí de hace unos años sabe que aquí mandaban las fábricas y los almacenes. El punto de inflexión llegó, sobre todo, con los Juegos Olímpicos de 1992, cuando las viejas naves empezaron a dejar sitio a viviendas, oficinas vinculadas al diseño y nuevos espacios de ocio. Barrios como Poblenou, Diagonal Mar, la Vila Olímpica, el Besòs y el Maresme han ido cambiando de cara sin renunciar del todo a su memoria fabril.

Obras como la remodelación de la plaza de les Glòries o la ampliación de la avenida Diagonal han permitido ganar espacios peatonales y rincones de encuentro, algo que se nota en el día a día de quienes viven aquí con niños.

Playa y parques sin coger el coche

Uno de los grandes atractivos del distrito es el mar. Las playas de la Mar Bella y la Nova Mar Bella permiten planear una mañana de deporte, un paseo en bici o un día de baño sin salir del barrio, un lujo en una ciudad del tamaño de Barcelona.

Y si lo que apetece es sombra y césped, el Parc del Clot sigue siendo el lugar de siempre para que los peques jueguen y entren en contacto con la naturaleza mientras los mayores descansan. La combinación de arena y zonas verdes fomenta un estilo de vida activo y saludable que cada vez valoran más las familias urbanas.

Colegios, bibliotecas y mucho qué hacer

La oferta educativa es otro de los puntos fuertes de la zona. Sant Martí cuenta con escuelas públicas y privadas, además de bibliotecas y centros cívicos con programación para todas las edades: talleres, teatro, cine o propuestas artísticas que complementan la escuela y acercan la cultura a los más pequeños. A ello se suman museos y espacios dedicados al arte, de modo que el fin de semana se puede planear sin moverse del distrito.

Bien comunicado y con trabajo al lado

En cuanto a movilidad, las opciones son variadas: metro, tranvía y autobús conectan el distrito con el resto de Barcelona, y la línea 4 recorre buena parte de la zona, de modo que llevar a los niños al cole o ir a trabajar no depende del coche privado.

Además, el antiguo Poblenou industrial acoge hoy empresas tecnológicas y espacios de coworking, lo que permite a muchas familias encontrar oportunidades profesionales cerca de casa y facilita la conciliación entre trabajo y vida familiar.

La letra pequeña: los precios

No todo son ventajas, eso sí. En Poblenou, en concreto, parte del vecindario se queja del encarecimiento de la compra y el alquiler de los últimos años. Muchos lo relacionan con la llegada de expatriados y profesionales extranjeros con mayor capacidad adquisitiva, y temen que las dificultades para acceder a una vivienda terminen expulsando a residentes de toda la vida. El debate sobre la asequibilidad está más vivo que nunca en la zona.

Aun así, la suma de patrimonio industrial renovado, playas, parques, colegios, cultura y buenas comunicaciones explica que Sant Martí haya ganado el protagonismo que tradicionalmente tenían zonas como el Eixample o Sants. Para muchas familias barcelonesas, este distrito reúne lo mejor de la gran ciudad con el aire libre y la cercanía al mar que buscan para criar a sus hijos.