Reserva natural situada en Begues, provincia de Barcelona, que destaca por su relieve kárstico y su patrimonio etnográfico. La geología calcárea ha modelado un entorno con formaciones como avencs, dolinas y rasclers, donde prospera una vegetación adaptada que incluye el margalló. El paisaje se integra con arquitectura rural tradicional, como barraques de vinya y muros de piedra seca, que conviven con antiguas masías y núcleos de población en el interior.
La gestión del espacio se centra en la conservación de la biodiversidad y la coordinación de visitas dentro de la red de parques naturales. Se implementan sistemas de seguimiento con cámaras para evaluar el éxito reproductivo de especies emblemáticas, como el águila perdicera, y se aplican protocolos de civismo y buenas prácticas para gestionar la afluencia de público, garantizando el uso responsable de itinerarios señalizados, zonas de aparcamiento habilitadas y áreas de esparcimiento.
Los datos de monitorización de 2026 registraron cinco territorios ocupados por águilas perdiceras en la red de parques, con dos parejas reproductoras exitosas y tres pollos voladeros confirmados. La dificultad de acceso al terreno y el comportamiento discreto de la fauna hacen indispensable el uso de tecnología de videovigilancia para verificar la presencia de ejemplares jóvenes durante su fase de dispersión. Las campañas de sensibilización ambiental refuerzan la necesidad de circular por vías anchas, evitar el uso de senderos no marcados, mantener a los perros atados y retirar los residuos generados durante la estancia en el medio natural.
Conocer estos espacios permite comprender su valor ecológico y cultural, facilitando la planificación de visitas informadas que respeten los ciclos naturales y el patrimonio material del territorio.