Cal Majoral corresponde a una masía rural construida en 1820 que integra funciones de alojamiento y restauración. Las instalaciones cuentan con un comedor de capacidad destacada y habitaciones distribuidas bajo un diseño rústico. El proyecto se orienta a ofrecer un espacio abierto donde se priorice la tranquilidad y la posibilidad de compartir experiencias en un entorno natural.
La actividad culinaria se organiza en dos líneas diferenciadas. En primer lugar, se mantiene una carta permanente fundamentada en ingredientes de proximidad y kilometro cero. En segundo lugar, se desarrolla un servicio especializado en arroces que se activa de miércoles a domingo, abarcando también los días festivos. Esta modalidad representa el eje central de la propuesta gastronómica durante dichos periodos, complementándose con el resto de la oferta basada en productos locales.
La gestión del establecimiento se basa en la combinación de tres pilares: el entorno, la gastronomía y la calma. Se apuesta por una cocina honesta que pone el foco en los sabores propios del territorio, garantizando que cada detalle técnico y de servicio contribuya a una experiencia de desconexión. El modelo busca facilitar estancias sin prisas, adecuadas tanto para grupos como para visitas individuales.
La trayectoria operativa se sostiene en la coherencia entre la arquitectura original, la selección de materias primas y la atención al cliente. El espacio está diseñado para fomentar la repetición de visitas y la adaptación a diferentes necesidades de ocio y descanso.