Quién es Esther Niubó, la consejera de Educación nacida en Barcelona en el ojo del huracán por PISA
Vivimos un otoño muy movido en los despachos de educación. Mientras se acumulan convocatorias de huelga y protestas docentes en varias comunidades autónomas, aquí en Barcelona la mirada está puesta en el Parlament, donde este miércoles se ha debatido la continuidad de Esther Niubó, consejera de Educación y Formación Profesional de la Generalitat. El motivo: el error que ha dejado a Cataluña sin resultados comparables en la prueba PISA 2025.
Qué ha pasado exactamente con PISA
La prueba se preparó y aplicó cuando Niubó ya dirigía el departamento, al que llegó en agosto de 2024. El Consejo Superior de Evaluación, encargado de coordinarla en Cataluña, dependía de su consellería. El problema surgió con las exclusiones de alumnado: la OCDE recomienda que no superen el 5%, pero la muestra final dejó fuera a 591 de los 2.545 estudiantes seleccionados, es decir, el 23,2%.
Según la investigación expuesta por el Govern, en marzo de 2025 el organismo catalán informó a los centros de los motivos para eximir a determinados alumnos, pero la documentación no recogía el límite general del 5%. El 9 de abril, con las pruebas ya iniciadas, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa avisó del exceso de exclusiones y pidió recordar los criterios a los centros. Las diligencias no han podido acreditar que aquella advertencia llegara a destino ni que se adoptaran medidas correctoras.
La consecuencia es evidente: los resultados catalanes no pueden compararse con los de otras comunidades ni con ediciones anteriores. El president Salvador Illa ha defendido que el fallo afectó a la aplicación y a la supervisión, no a la corrección ni a las respuestas del alumnado, y que la incidencia permaneció meses dentro de la organización sin llegar a los responsables políticos.
Peticiones de dimisión y respaldo del president
La oposición no ha tardado en reaccionar. Junts pidió este miércoles el cese de Niubó y la creación de una comisión de investigación. Vox exigió su salida e incluso acusó al Govern de alterar deliberadamente la muestra, una acusación que Illa rechaza. El PP, que ya había reclamado el cese, criticó las explicaciones del president y pidió cambios estructurales. Los Comunes, por su parte, advirtieron de que la responsabilidad por lo ocurrido también es política.
Pese a la presión, Niubó conserva el respaldo del máximo responsable del ejecutivo: "Tiene mi confianza", respondió Illa en el hemiciclo. La consejera ha asumido que la responsabilidad del fallo está en el departamento, donde ya se han abierto tres expedientes disciplinarios: dos a funcionarios por presuntos incumplimientos graves de sus deberes y uno a un alto cargo ya cesado por una presunta infracción leve. Ninguno constituye sanción definitiva y todos siguen en curso.
A finales de agosto, además, Niubó relevó a Teresa Sambola como secretaria general del departamento, su número dos. Aseguró que la decisión no estaba ligada al caso PISA, aunque admitió que la crisis había destapado problemas de funcionamiento y había actuado como detonante de cambios en la estructura.
El recorrido de una barcelonesa en la política educativa
¿Quién es Esther Niubó? Nació en Barcelona en 1980 y vive en Castelldefels, según su biografía parlamentaria. Es licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universitat Autònoma de Barcelona, donde obtuvo el premio extraordinario, y cursó másteres en universidades de Bruselas y Barcelona. Su carrera arrancó en el ámbito europeo: fue analista del PSC entre 2001 y 2004, asesora en el Parlamento Europeo hasta 2009 y colaboró académicamente con Esade entre 2010 y 2012.
Dirigió la Fundación Rafael Campalans de 2013 a 2020 y continúa en su patronato. Afiliada al PSC desde 2002, fue número dos de la candidatura al Parlamento Europeo en 2014, concejala en Castelldefels y portavoz socialista en las comisiones de Enseñanza y Educación del Parlament. Desde 2019 coordina el área educativa del partido, y cuando Illa formó gobierno en 2024 le encomendó precisamente ese departamento.
La cuestión que plantean ahora sus críticos es cómo debe responder políticamente la máxima responsable del departamento por un fallo ocurrido bajo su mandato, aunque no esté acreditado que recibiera personalmente las alertas. Por ahora, la consejera nacida en Barcelona sigue al frente de Educación, con una agenda ya de por sí cargada: negociación educativa, escuela inclusiva y formación profesional, a las que se suma esta crisis de supervisión interna. Estaremos atentos.


