La Església de Santa Maria se sitúa en un núcleo montañoso que se consolidó alrededor de su antigua fortaleza y su templo parroquial. La primera mención documental de esta iglesia corresponde al año 905, incluida en el acta de consagración de Sant Jaume de Frontanyà. El edificio actual responde a una reconstrucción del siglo XVII, que integró elementos estructurales más antiguos dentro de una nueva configuración espacial.
La arquitectura del recinto conserva rasgos significativos de periodos anteriores, destacando una puerta de hierro con ornamentación románica procedente del siglo XII. En la fachada principal se eleva un campanario de planta cuadrada y gran masa constructiva, típico de la edificación religiosa rural catalana posterior a la Edad Media. Estas características reflejan la adaptación funcional y estética propia de los templos locales.
En el término municipal se localiza la sufragánea románica de Sant Romà de la Clusa, documentada desde el año 983. Esta dependencia eclesiástica completa el patrimonio espiritual de la comarca y demuestra la densidad de la red parroquial medieval. La economía local se orienta actualmente hacia el turismo cultural, lo que facilita la preservación y el conocimiento público de estos monumentos históricos.
Recorrer este espacio permite comprender la evolución de la arquitectura religiosa en la montaña catalana y valorar la continuidad de las prácticas litúrgicas tradicionales. Para planificar una visita, se sugiere revisar los recursos oficiales de turismo y cultura de la región, donde se detallan rutas patrimoniales y actividades educativas disponibles en la zona.