El sector de la sanidad privada española está de luto. Ángel Gómez Navarro, consejero delegado del grupo hospitalario IMED Hospitales, ha fallecido este sábado a los 56 años después de un largo periodo de enfermedad. Su nombre quizá no le diga gran cosa a buena parte de los vecinos de Barcelona, pero su huella iba a llegar pronto a la ciudad: la compañía que él mismo impulsó tenía entre sus planes abrir este año su primer hospital aquí, en lo que habría supuesto su gran salto fuera de su territorio de origen.
De Benidorm a uno de los grandes operadores sanitarios del país
Nacido en La Vila Joiosa en 1970 y licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Alicante, Gómez Navarro se estrenó en la gestión sanitaria en Benidorm. A finales de los años noventa se lanzó a crear en esa ciudad un hospital privado, el Hospital de Levante, un proyecto que logró sacar adelante después de pelearse con bastantes trabas administrativas.
Aquel primer centro fue la semilla de IMED, hoy uno de los grupos de salud privada más relevantes de España. La expansión llegó primero dentro de la Comunitat Valenciana, con hospitales en Elche, inaugurado en 2011, y en València, donde el grupo llegó a estrenar un segundo centro en plena ciudad, alternando además la apertura de policlínicas en localidades como Torrevieja y Teulada con incorporaciones vía compra, como las de Alcoy y Gandia.
La red se completó con proyectos más específicos, entre ellos un centro de radioterapia oncológica en la Región de Murcia, un servicio de diagnóstico por imagen de alta tecnología en Alicante y una instalación asistencial orientada a pacientes extranjeros en La Cala de la Vila Joiosa. En conjunto, el grupo suma hoy 13 centros sanitarios con más de 3.000 profesionales repartidos entre las provincias de Alicante y Valencia y la Región de Murcia.
Barcelona, el gran destino pendiente
La agenda de IMED para este año contemplaba dos grandes hitos: la puesta en marcha de su nuevo hospital en Alicante y, sobre todo, el desembarco en Barcelona. Ese proyecto en nuestra ciudad representaría el primer gran paso del grupo lejos de su zona de origen, y los planes de la compañía apuntaban a que las nuevas aperturas hicieran crecer también su actual plantilla.
La muerte de Gómez Navarro deja en el aire el ritmo con el que seguirá avanzando esa apuesta por la capital catalana, que contaba con el empuje personal de su principal valedor. Lo que sí es seguro es que ya no podrá verla culminada.
Un año marcado por la enfermedad
Según ha trascendido, desde principios de año la dolencia que padecía pasó a ser su prioridad absoluta, hasta el punto de apartarse de la gestión cotidiana del grupo para centrarse por completo en los tratamientos. Confió su cuidado a especialistas de primer nivel y vivió meses de subidas y bajadas: jornadas con fuerzas y otras de debilidad, según cómo evolucionara la enfermedad y los efectos de la medicación.
Finalmente, su corazón dejó de latir este sábado.
Un legado que mira hacia Barcelona
Su trayectoria resume el paso de pelear con la burocracia en Benidorm a levantar un grupo hospitalario con presencia en tres territorios y un plan de crecimiento que tenía a Barcelona como gran protagonista. Desde estas páginas queremos trasladar nuestro más sentido pésame a su familia, a sus amigos y a sus compañeros de IMED.
Seguiremos atentos a la evolución del proyecto del grupo en la ciudad y contaremos aquí cualquier novedad que pueda interesar a los vecinos de Barcelona.


