La hija de Salvador Sobral crece en Barcelona hablando catalán (y el castellano aún le cuesta)
La capital catalana tiene un vecino ilustre más. El cantante portugués Salvador Sobral se instaló en Barcelona con su familia en 2024, y desde entonces la ciudad se ha colado en la vida cotidiana de los suyos hasta el punto de marcar el idioma con el que está creciendo su hija Aïda.
Sobral ha hablado abiertamente del tema en El Suplement, el programa de 3Cat. Allí explicó cómo funciona el reparto de lenguas en su hogar: él se dirige siempre a la pequeña en portugués, mientras que su pareja lo hace en francés. El catalán ha llegado después, de forma espontánea, y la niña lo ha absorbido con una naturalidad que a su propio padre le sigue resultando sorprendente.
El castellano, la asignatura pendiente
La lengua que apenas ha entrado en el mapa de la pequeña es, curiosamente, el castellano. El artista lo reconoció entre risas: la niña no lo habla demasiado bien. De hecho, recuerda una anécdota reciente en la que intentó decir algo parecido a «mucho bien», expresión que provocó la reacción inmediata y divertida de su padre, que no pudo evitar corregirla en tono de broma.
Aun así, escucharla desenvolverse en catalán le produce una mezcla de asombro y orgullo. Cuando la oye hablar catalán, confesó, no puede evitar preguntarse cómo es posible, todavía incrédulo ante la facilidad con la que su hija se ha adaptado al entorno lingüístico de la ciudad.
Sorpresa en Portugal
La situación desconcierta a sus compatriotas. Sobral cuenta que cuando explica en su país que vive en Barcelona y que su hija habla catalán pero no castellano, la gente no acaba de comprenderlo: la idea simplemente no les encaja. La vinculación automática entre nuestra ciudad y el castellano choca de frente con la realidad de su familia.
Un vínculo largo con la ciudad
La relación de Sobral con Barcelona no nació con la mudanza. El cantante estudió durante una etapa entre esta ciudad y Mallorca, y tras regresar definitivamente a la capital catalana ha vuelto a integrar el catalán en su día a día, una lengua que hoy domina con fluidez.
Su apuesta por el idioma local es también una declaración de intenciones. En una entrevista con el diario portugués Observador, explicaba sin rodeos que están en Cataluña y que hablan catalán porque quieren estar aquí, tributar aquí y formar parte activa de la cultura y de la sociedad. Un compromiso que suena especialmente contundente viniendo de alguien que eligió la ciudad de forma deliberada.
Por qué eligió Barcelona
Porque sí, fue una elección. Tras vivir en Lisboa y París, el artista tenía claro desde hacía años que Barcelona era la urbe donde quería establecerse. En su balanza pesaron la oferta cultural, el tamaño de la ciudad y las condiciones que ofrece para criar a una niña.
Entre las razones que da, hay una que cualquier familia barcelonesa entenderá a la primera: poder llevar a su hija en bicicleta por la ciudad. Un detalle pequeño que resume bien lo que busca quien decide instalarse aquí: una vida activa, cómoda y al aire libre.
Un reflejo de la Barcelona de hoy
El caso de la familia Sobral es, a su manera, un retrato de la Barcelona actual: una ciudad acostumbrada a convivir con varios idiomas a la vez, donde no extraña que un niño crezca alternando lenguas según hable con su padre, su madre, la escuela o el parque. Para muchos vecinos, esa pluralidad es precisamente una de las señas de identidad del municipio.
Que un artista internacional se integre hasta el punto de defender el catalán en las entrevistas que concede fuera de nuestras fronteras dice mucho, también, del tipo de ciudad en la que vivimos. Bienvenido al barrio, Salvador.


