Tecnología

La UAB sigue en un proyecto europeo con una empresa israelí pese al boicot académico

Una investigación revela que la UAB sigue en el proyecto NeAIxt con la israelí Weebit Nano pese al boicot académico anunciado.

La UAB sigue en un proyecto europeo con una empresa israelí pese al boicot académico

Quien pase estos días por el entorno de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), universidad de referencia para miles de estudiantes de Barcelona y su área metropolitana, difícilmente imaginará que la institución está en medio de una polémica de alcance europeo. Una investigación del consorcio Investigate Europe y de la red Reporters United, publicada en España por el diario Público, revela que la UAB colabora en un proyecto de investigación junto a una empresa israelí que desarrolla tecnología con posibles aplicaciones de defensa, a pesar de haberse comprometido con el boicot académico anunciado por las universidades españolas.

El proyecto se llama NeAIxt y forma parte de Horizonte Europa, el principal programa de investigación de la Unión Europea. En él participa la compañía israelí Weebit Nano, dedicada a los semiconductores y a la tecnología avanzada de memoria resistiva de acceso aleatorio, con usos potenciales en los ámbitos aeroespacial y de defensa. Junto a la universidad de nuestro entorno también figura la Universidad de Sevilla.

Qué responde la UAB

La institución arguye que, en consorcios de gran dimensión, resulta muy complicado para un participante minoritario controlar todos los elementos durante la fase de propuesta, y que la única manera de evitar por completo este tipo de situaciones sería no presentarse a ninguna convocatoria. Por eso insiste en que debería ser la propia Unión Europea quien suspenda de forma unilateral el Acuerdo de Asociación UE-Israel.

Los datos globales de la investigación ayudan a entender la dimensión del asunto. En España, una veintena de universidades, entre ellas la Autònoma, la Politécnica de Madrid, Murcia, Sevilla y Granada, participan en 28 proyectos nuevos con entidades israelíes ligadas al sector defensivo o que desarrollan tecnología con posibles aplicaciones militares, a pesar del compromiso adquirido con el boicot. En conjunto, estas instituciones deben recibir 6,6 millones de euros. A escala europea, la cifra asciende a 34 universidades de España, Países Bajos, Italia y Bélgica implicadas en 38 proyectos de Horizonte Europa, con unos 15 millones de euros de financiación.

Boicot anunciado, demandas y tribunales

El origen del conflicto se remonta a mayo de 2024, cuando las universidades españolas anunciaron la suspensión de relaciones con entidades israelíes que no se comprometieran con la paz y con el derecho internacional humanitario. Desde entonces, la organización proisraelí ACOM ha presentado demandas contra al menos ocho universidades, con resoluciones judiciales en ocasiones contradictorias. El caso de la Universidad de Granada ha llegado al Tribunal Supremo, y el fallo podría sentar precedente sobre si las instituciones académicas pueden invocar el derecho internacional y los derechos humanos al decidir sus colaboraciones internacionales.

La propia Granada ejemplifica la contradicción: en mayo de 2025 se incorporó al proyecto Proactif, en el que participa la empresa de microchips Mellanox, hoy propiedad de la estadounidense Nvidia aunque sigue apareciendo bajo bandera israelí en la base de datos de Horizonte Europa, junto a los gigantes europeos de la defensa Safran y Leonardo. El proyecto desarrollará vehículos no tripulados dentro de un sistema destinado a responder ante incidentes con robots aéreos, terrestres y de superficie, y las tecnologías implicadas tienen reconocido potencial de doble uso, civil y militar.

Una contradicción que también nos toca de cerca

De los 38 proyectos europeos detectados, seis parecen tener potencial de doble uso e involucran a socios israelíes como el Holon Institute of Technology, Weebit Nano, Mellanox o el Instituto Technion, un pilar histórico del complejo militar israelí. Además, seis universidades de España, Italia y Bélgica que consiguieron retirarse de algunos proyectos siguen participando en otros.

Para la comunidad universitaria de Barcelona, estudiantes, profesorado e investigadores que cada día se mueven entre el campus y la ciudad, la investigación deja una pregunta incómoda: cómo se sostiene que una institución condene públicamente a entidades israelíes vinculadas a la defensa y, al mismo tiempo, mantenga relaciones económicas con ellas a través de consorcios europeos.

Mientras la Unión Europea no actúe y los tribunales no zanjeren el debate, es probable que sigamos viendo casos como el de NeAIxt. Desde este blog seguiremos atentos a las decisiones de la universidad y a cómo afecta esta polémica a la vida académica en Barcelona.