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Can Verdaguer: la última masía agrícola de Barcelona se prepara para una nueva reforma

El Ayuntamiento rehabilitará la fachada de Can Verdaguer, en Porta (Nou Barris). Obras de tres meses y medio con un coste de 76.000 euros.

Can Verdaguer, el último casal rural de la ciudad, se prepara para una nueva etapa

Quien pasea por el barrio de Porta, en Nou Barris, se topa con un contraste curioso: entre bloques de viviendas y vida de barrio puramente urbana sobrevive una masía del siglo XVI. Es Can Verdaguer, considerada la última casa de labranza activa de Barcelona, y en los próximos meses va a recibir una puesta a punto impulsada por el Ayuntamiento.

Los trabajos llegan más de una década después de que la finca viviera una rehabilitación integral, y tienen un objetivo claro: mantener en buen estado un edificio que hoy es mucho más que un recuerdo del mundo rural, ya que acoge el centro cívico de Porta y mantiene una actividad permanente.

De las viñas a la avenida Meridiana

La historia de esta masía habla de una ciudad muy distinta a la actual. Sus tierras de cultivo llegaban hasta la avenida Meridiana y la calle del Escultor Ordóñez, e incluían una gran extensión de viñas. Cuesta imaginarlo hoy, cuando la zona es completamente urbana, pero durante siglos aquello fue paisaje agrícola.

La actividad agrícola de Can Verdaguer se mantuvo hasta 1987, y la casa siguió habitada por masoveros hasta 2006. Un año más tarde, en 2007, el Ayuntamiento adquirió la propiedad con la idea de recuperarla y darle un uso como equipamiento de barrio, algo que cambió el destino del edificio sin borrar su memoria rural.

Ya pasó por una reforma completa en 2009

No es la primera vez que la masía se somete a trabajos. En 2009, la compañía Urcotex llevó a cabo una intervención integral que incluyó la consolidación de la volumetría, la sustitución de las cubiertas y el reforzamiento de muros y paramentos. También se renovaron revestimientos y carpinterías, y se adecuaron el interior y las instalaciones del inmueble.

Gracias a aquella actuación, el edificio se encuentra hoy bien conservado en líneas generales. Sin embargo, el proyecto ejecutivo de los nuevos trabajos señala que el revestimiento de la fachada presenta algunas afectaciones que conviene tratar antes de que vayan a más.

Qué se arreglará y cuánto costará

Los principales daños que se van a corregir son grietas, manchas y hongos en la fachada. Además, se sustituirán las bajantes metálicas, que están muy deterioradas por la oxidación. Son labores de mantenimiento, sí, pero imprescindibles para que una construcción con más de cuatro siglos siga siendo útil para el barrio.

En cuanto a plazos y presupuesto, las obras se alargarán tres meses y medio y tendrán un coste de 76.000 euros.

Un patrimonio rural que sigue vivo

Más allá del andamiaje y los presupuestos, la noticia es una buena excusa para reivindicar un patrimonio que a menudo pasa desapercibido. Can Verdaguer no es una ruina ni una pieza de museo: es un equipamiento con vida, un punto de encuentro de Porta que no deja de funcionar.

Que la última casa de labranza activa de Barcelona siga en pie en pleno siglo XXI dice mucho de la mezcla de historias que conviven en la ciudad. Del campo a la Meridiana, de los masoveros al centro cívico: pocas paredes pueden contar una transformación tan completa.

Durante los próximos meses, quienes pasen por la zona verán cómo se trabaja en la fachada de la masía. Cuando terminen los trabajos, el edificio estará preparado para seguir siendo, unos años más, testigo silencioso del pasado rural de Barcelona y escenario cotidiano del presente del barrio.