El Pont Vell de Castellbell es una infraestructura civil de carácter histórico que conserva su configuración medieval original. Construido en 1452 bajo la dirección de Bernat de Sa Rocha, presenta paramentos exteriores de gres cuidadosamente trabajados, con algunas zonas posteriores reforzadas mediante códols y mortero de calç.
La estructura se organiza en cuatro arcadas asimétricas que aumentan su anchura hacia el centro, alcanzando los treinta metros en la clave principal. Tres pilares de sección cuadrangular sustentan las bóvedas, complementados por tajamares y estribos rectangulares. La calzada dispone de tres metros con cincuenta y cinco centímetros de ancho, flanqueada por barandillas de cuarenta centímetros. Catalogado como Bien Cultural de Interés Local, ha mantenido sus rasgos constructivos originales tras reparaciones en los siglos XVII y XVIII, nuevas intervenciones en el XIX y una restauración integral entre 1984 y 1987.
Durante el siglo XVI funcionó como vía de tránsito activo donde se aplicaba un régimen de peaje. Su diseño técnico y su resistencia han permitido preservar el legado constructivo sin transformaciones profundas. Se recomienda recorrer el entorno para observar directamente su arquitectura y valor patrimonial.