Una década de tragedias laborales: más de 600 vidas perdidas en la provincia de Barcelona
Cuando hablamos de trabajo solemos pensar en nóminas, jornadas o paro, pero hay una cifra que debería detenernos a todos: en los últimos diez años, alrededor de 600 personas han perdido la vida a causa de su trabajo en la provincia de Barcelona. Son personas que salían cada mañana de casa y que ya no volvieron. Los datos proceden de los informes del Observatori del Treball i Model Productiu de la Generalitat de Catalunya, recopilados por Metrópoli, y dibujan un panorama que CCOO ha analizado con detalle y preocupación.
Las cifras, una a una
Entre 2016 y 2025 se contabilizaron 419 accidentes mortales durante la jornada laboral en la provincia. A ellos hay que sumar los 27 fallecidos registrados solo en el primer semestre de 2026, lo que eleva el mínimo a 446 vidas perdidas en el puesto de trabajo.
El otro gran bloque es el de los llamados accidentes in itinere, los que ocurren en el trayecto entre el domicilio y el trabajo o a la vuelta: 160 muertos en la década. El último informe semestral no desglosa estos casos por provincia, aunque sí recoge 17 en el conjunto de Cataluña. Haciendo un cálculo conservador, hablamos de un mínimo de 606 muertes ligadas al trabajo en diez años. Y la cifra, advierten, todavía crecerá, porque el año no ha terminado y quedan por conocer los fallecimientos en desplazamientos.
Barcelona, destino de miles de desplazamientos diarios
Mònica Pérez, responsable de Salud Laboral de CCOO, pone nombre a los problemas de fondo. Las muertes durante la jornada, explica, reflejan fallos de prevención, mientras que las producidas en los desplazamientos tienen mucho que ver con la movilidad: son personas que cada día deben moverse entre ciudades para llegar a su puesto. Y aquí nuestra ciudad juega un papel central, porque Barcelona recibe cada mañana una gran carga de trabajadores que viven en municipios del entorno y se acercan hasta aquí para trabajar.
Cuando el riesgo no es visible: ictus e infartos
Uno de los datos que más llama la atención en el análisis del sindicato es el peso de los accidentes mortales no traumáticos. Según CCOO, cerca del 50% de estos casos se debieron a causas como ictus o infartos ocurridos durante la jornada. Pérez insiste en que falta prevención en este ámbito y que estos episodios están relacionados con nuevas formas de organización del trabajo que, en su opinión, también se pueden prevenir.
En los accidentes traumáticos, las caídas de gran altura aparecen como una causa destacada. Y el mensaje del sindicato es claro: con trabajo, también se pueden evitar.
La prevención, en manos de un negocio concentrado
Hay otro factor que, según CCOO, agrava la situación: la mercantilización de la prevención de riesgos laborales. El 82% de las empresas catalanas tienen este servicio externalizado a una tercera empresa en lugar de gestionarlo internamente. Además, se trata de un mercado que se reparten solo unas pocas sociedades muy grandes, capaces de ahogar a los pequeños actores económicos mediante la guerra de precios.
Para el sindicato existe una relación directamente proporcional entre ofrecer precios bajos por el servicio y empeorar su calidad. De ahí su advertencia: si no se regula que las empresas dispongan de un servicio de prevención interno y que, cuando se contraten externos, estos garanticen un buen servicio, los accidentes seguirán ocurriendo. «No se entiende que la gente continúe matándose», sentencia Pérez.
Lo que se pide desde el sindicato
Las reclamaciones van dirigidas a las administraciones y a las empresas. CCOO considera que estas deben tomarse el asunto más en serio, en términos generales, e invertir más en seguridad y en el derecho a la vida y a la integridad física de la gente, que es el artículo 15 de la Constitución Española.
En concreto, el sindicato pide que el Gobierno saque adelante la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que data de 1996, y un compromiso para la actualización de los decretos que tratan esta materia.
Detrás de cada dato hay una persona, una familia y un barrio. Por eso, más allá de los informes, la pregunta que deberíamos hacernos todos en Barcelona y en el resto de la provincia es sencilla: cuántas de estas muertes se podían haber evitado.


