Gastronomía

Poble Sec renueva su mesa: La Xica y La Seca toman el relevo de Casa Xica

Casa Xica cierra tras 12 años en el Poble Sec de Barcelona y nacen La Xica y la rostisseria La Seca, con Fede Salmón en el proyecto.

Poble Sec renueva su mesa: La Xica y La Seca toman el relevo de Casa Xica

Quienes pasean por el Poble Sec habrán notado movimiento en uno de sus locales más queridos. Casa Xica, la casa de cocina catalanoasiática que llevaba doce años triunfando en el barrio, ha cerrado sus puertas. Pero tranquilidad: no se trata de una despedida, sino de un cambio de tercio. Sus impulsores, Raquel Blasco y Marc Santamaria, estrenan La Xica el 17 de septiembre en el mismo emplazamiento y, de regalo, abren La Seca, una rostisseria con espíritu de colmado en la plaza de Navas, 2, a un paseo de allí.

¿Por qué cerrar un restaurante que funcionaba? La respuesta de Blasco es de las que convencen al momento. Aquel proyecto contaba la historia de una pareja que había viajado, que había vivido en China y que volcó esa experiencia en una carta donde se daban la mano lo asiático y lo catalán, con actitud rockera y vinos naturales. Pero la vida sigue: llegaron los tres hijos y ellos han evolucionado. Ya no les apetecía repetir la misma función, así que decidieron bajar la persiana, aunque se quedan con la marca para festivales y formatos pop up.

No es su único frente gastronómico: acaba de cumplirse un año al frente de La Greca, en los jardines del Teatre Grec de Barcelona, donde atienden todos los días del año con tapas mediterráneas y arroces, eso sí, con vistas a la ciudad.

Un amigo que cambió el guion

A la ecuación se suma un tercer nombre clave: Fede Salmón, amigo de siempre de la pareja y vecino del barrio, igual que ellos. Salmón se había dado a conocer en el desaparecido Palo Cortao, del Hotel Brummell, y hacía alrededor de un año que se había marchado a su Córdoba natal para abrir un bar de tapas. La aventura andaluza duró poco: se aburrió de la ciudad y volvió. Cuando supo que sus colegas pensaban desprenderse del restaurante, les propuso reconvertirlo.

Su argumento acabó de convencerlos: los locales con alma escasean, y encontrar negocios empujados por vecinos resulta todavía más difícil, así que perderlos sería una lástima. Como siempre les había rondado la cabeza hacer cosas juntos, se lanzaron a diseñar el proyecto desde cero, como quien pinta sobre un lienzo en blanco. El objetivo era claro: montar el bar al que a ellos mismos les apetecería ir.

Taberneo fino con precios de barrio

Salmón bautiza el concepto como taberneo fino, y la propuesta acompaña la definición: jamón al corte del Valle de los Pedroches, patatas bravas al caliu, bikini de pollo a l'ast con queso comté, croquetas del mismo pollo asado, tortilla abierta de capipota, algo de marisco y vinos de Montilla, que casi nunca protagonizan las cartas de generosos y resultan además más asequibles. Todo, insisten, con precios ajustados.

La Seca, la rostisseria que completa el círculo

El segundo negocio acaba de abrir sus puertas. En La Seca venden los pollos a l'ast y las croquetas que elaboran ellos mismos, y además conservas, vermuts, vinos a granel, quesos, embutidos, aperitivos y fermentados caseros. Aquí no buscan sorprender a paladares muy exigentes: les apetece cocinar sin la presión de una sala de restaurante y poder poner comida delante de mucha más gente, con buen producto y tarifas que cualquiera del vecindario pueda permitirse. Eso sí, el producto se cuida: los pollos pasan dos horas en salmuera y un día entero marinándose antes de asarse.

Con las dos apuestas cierran un círculo que lo explica casi todo: el bikini y las croquetas de La Xica se prepararán con el pollo a l'ast de La Seca. Se presentan como vecinos del barrio que crean en su propio barrio, y en un momento en que el comercio de proximidad necesita apoyos, que una propuesta así siga viva en el Poble Sec es una excelente noticia para la ciudad.

Apunta la fecha: el 17 de septiembre abre La Xica en el local de siempre, y La Seca ya está en plena marcha en la plaza de Navas, 2. Nuestro consejo de vecino es sencillo: probar el bikini y llevarse un pollo asado a casa.