Gastronomía

Diada gastronómica: capipota, fricandó, caracoles y crema catalana en Barcelona

Ruta por Barcelona para celebrar la Diada con capipota, macarrones gratinados, fricandó, caracoles a la llauna y crema catalana.

Diada gastronómica: capipota, fricandó, caracoles y crema catalana en Barcelona

Llega la Diada y con ella las ganas de celebrar todo lo nuestro por las calles de Barcelona. Y pocas formas hay mejores de hacerlo que sentarse a la mesa y pedir uno de esos platos de toda la vida que llevan décadas en el recetario catalán. Si andas buscando dónde comer estos días, aquí va una ruta con clásicos indiscutibles y las direcciones donde probarlos.

Capipota con callos, el guiso que abraza

Empezamos por lo contundente. En Veracruz (Mallorca, 321) sirven un capipota con callos de manual. La casquería llega del puesto Menuts Rosa, en la Boqueria, y en cocina le dan hora y media de fuego lento con cebolla, tomate natural, pimienta dulce y picante, un guiño discreto de chorizo y vino rancio. Además, lo cuecen con el mismo caldo que emplean para su escudella. Aquí no se busca innovar: se cocina como en casa, con precios razonables.

Si te apetece salir un poco del centro, el Debut Bar de L'Hospitalet (Lleida, 32) prepara otro capipota muy fiable, rematado con una piparra que le sienta de maravilla. Y para paladares curiosos, en Arraval (Marquès de Barberà, 22) atreven con una versión con influencias indias que incorpora garam masala y queso.

Macarrones gratinados que no arruinan

Aprovechando el debate sobre los macarrones caros, hay buenas noticias. En Parada Torres, el bar de tapas de los hermanos Torres en el mercado de Santa Caterina (av. Francesc Cambó, 16), una ración generosa cuesta 8,5 euros. Salen directo del horno en su cazuela de gratinar, con mucho queso, chorizo y salsa de tomate, unos macarrones esponjosos y otros bien crujientes. Es la receta que cocinaba David Torres cuando compartía piso con sus hermanos.

También vuelven con fuerzas los macarrones del Colmado Carpanta (P. Sant Joan Bosco, 51), que reabre tras una remodelación con obstáculos. Llegan en bandeja metálica cubiertos de gratén, tomate y queso, escondiendo una boloñesa de pollo a l'ast y una bechamel de parmesano que quita el sentido.

Fricandó, el gran clásico

En Bar Dijous (Consell de Cent, 93), en una de esas calles en plena transformación, la clientela sigue siendo mayoritariamente vecinal, y su fricandó con moixernons lo demuestra: carne melosa bañada en una salsa con sabor a otros tiempos y patatas fritas caseras. Cocina catalana de barrio a precio ajustado.

Quien quiera ampliar horizontes puede acercarse a Salao (Armenteres, 4), en Sant Feliu de Llobregat, donde el cocinero Aitor García, formado en la técnica de Carles Gaig, dedica horas a una receta que sale perfecta: la ternera se deshace en la boca junto a moixernons y chalotitas. Y si te quedas con ganas de más ternera con setas, en Gelida (Diputació, 133), Tortíllez (Manso, 50) y Agullers (Agullers, 8) tienes donde elegir.

Caracoles solo para valientes

Los caracoles a la llauna de Tramendu (Parcerisa, 11) son potentes, picantes y tremendamente adictivos, de esos que desaparecen en un abrir y cerrar de ojos. En esta brasería con aire de masía se cocina catalán puro: judías con panceta, bacalao, careta de cerdo y poco más.

Los veteranos de Ca l'Estevet (Valldonzella, 46) también dominan el género, con unos caracoles cocinados con pimienta negra y farigola. Y en Can Ugal (Berlín, 19) elevan los caracoles a la gormanda a categoría de delicatessen.

Fideus a la cassola de vuelta

Buenos tiempos para los fideus a la cassola, que han regresado a las cartas. En Tangana (Riera Sant Miquel, 19), el cocinero Álex López los prepara como los que cocinaba su abuela los domingos: sofrito que se estira hasta las siete horas, salchichas de pimienta de Calaf, costilla de cerdo bien trabajada y caldo de pollo. También destacan los de la Fonda Pirenaicas (Terol, 6) y los de Can Vilaró (Comte Borrell, 61).

El postre: crema catalana callejera

Para rematar, Sucre Cremat (Canvis Vells, 2) convierte la crema catalana en comida de calle: elabora sus cremas con producto de proximidad y quema el caramelo al momento de pedir. La receta se respeta, pero el formato cambia, y puedes darte un paseo con tu postre en la mano mientras disfrutas del ambiente de la ciudad.

Con estas direcciones ya tienes excusa suficiente para celebrar la Diada a mesa puesta. ¡Buena Diada y buen provecho, vecinos!