Brunch con vistas: los hoteles de Barcelona abren sus mesas a la ciudad
Pocas cosas hay tan reconfortantes como una mañana sin reloj. En Barcelona, la costumbre de alargar el desayuno hasta rozar la hora de comer tiene ya nombre propio y una escena consolidada. Este septiembre llega, además, con motivo extra: el Gremi d'Hotels de Barcelona, con la colaboración del Ayuntamiento, ha puesto en marcha una campaña para dar a conocer las experiencias gastronómicas que ofrecen los establecimientos hoteleros de la ciudad durante septiembre y octubre, con las puertas abiertas también para quienes duermen en casa.
La idea es sencilla y atractiva: esos restaurantes y terrazas que parecían reservados a los viajeros son, en realidad, para todos. Y si hay un formato que ha calado hondo en el calendario local, ese es el brunch, esa comida fronteriza que permite comer tarde, probar cocina cuidada y descubrir espacios singulares sin ninguna prisa.
A la carta y con sabor catalán
En el Catalonia Barcelona Plaza, el restaurante Simultáneo propone un brunch de carta con guiños internacionales y producto de proximidad. Entre sus platos destacan la tostada de aguacate con queso de cabra, jengibre y rúcula; los huevos Benedict con beicon y champiñones, y unos pancakes con crema de pistacho y frambuesas que apetecen cualquier día.
Por su parte, el Catalonia Ramblas ha convertido La Terrassa de Pelai en un remanso lejos del bullicio céntrico. Su propuesta, por 35 euros, arranca con zumos naturales, quesos y embutidos catalanes, minibollería artesanal, brochetas de fruta fresca y yogur con granola y frutos rojos, y continúa con huevos cocinados a baja temperatura sobre bagel, con salsa holandesa y patatas rústicas, personalizables con dos toppings a elegir entre beicon, salmón ahumado, aguacate, espinacas, jamón ibérico o queso. El remate lo ponen los postres de pastelería casera. Se puede disfrutar todos los días, aunque en este caso la reserva previa es imprescindible.
Azoteas y terrazas para brindar sin prisa
El brunch dominical del restaurante Veraz, en The Barcelona EDITION, cuesta 42 euros y combina platos dulces y salados con café de especialidad, cava y mimosas ilimitadas en un entorno realmente especial.
En pleno Barri Gòtic, el Kimpton Vividora Barcelona apuesta por el Vivi Brunch Experience en la Terraza de Vivi: un bol de fruta de temporada, café o una selección de tés, y dos platos a elegir entre opciones saludables y otras más golosas, como el poke bowl de salmón y atún, la burratina con tomate, el açaí bowl, los huevos Benedict, los gofres artesanos o los pancakes. Parte desde los 36 euros en la versión Essencial y llega a los 42 en la Experiència, que añade hora y media de bebidas free flow.
El Negresco Princess traslada la cita a su rooftop con la ciudad de fondo. Los sábados, domingos y festivos ofrece una fórmula de 45 euros con una selección de entrantes para compartir, un plato principal a elegir entre propuestas dulces y saladas, bebidas ilimitadas, cafés e infusiones, zumos naturales, refrescos, cervezas y minicócteles, todo con esencia mediterránea e influencias internacionales.
Domingos de gran nivel gastronómico
El Monument Hotel sube el listón con los Yummy Sundays by Martín Berasategui, que se sirven en el espacio Glasss y en la terraza por 75 euros. La cocina vasca es la protagonista, con clásicos como los buñuelos de bacalao, el taco de atún con espuma de marmitako o la costilla de vaca vieja, junto a una selección de platos frescos, bufé de postres caseros, cócteles elaborados al momento y música en directo. Las próximas citas son el 20 de septiembre y el 4 y el 18 de octubre.
El InterContinental Barcelona programa el suyo el primer y el tercer domingo de cada mes en el restaurante Arrel, con un bufé de 75 euros basado en producto local y de temporada. Y el Mandarin Oriental, Barcelona firma los domingos un brunch de 65 euros en el Blanc, con toques mediterráneos e ingredientes de primera calidad: embutidos ibéricos, conservas, quesos nacionales e internacionales, ensaladas de temporada, ostras, panes con harinas ecológicas, arroces, tapas calientes y un repertorio dulce que cierra la experiencia con pequeñas elaboraciones, pasteles y fruta de temporada.
Un hotel sin hacer las maletas
La campaña no termina en el brunch: muchos de los locales participantes ofrecen también tapas, cócteles y actividades abiertas al público a lo largo de todo el día, convirtiendo terrazas, bares y restaurantes hoteleros en destinos gastronómicos por descubrir. La web mesqhotels.cat reúne toda la información y, en la mayoría de establecimientos, conviene reservar antes de ir. Una manera distinta de vivir los hoteles de la ciudad: sin equipaje y con la sensación, por unas horas, de estar de vacaciones en casa.


