Bar Gros desembarca en el centro de Barcelona: pescado de lonja y raciones de tamaño generoso
Si eres de los que echan de menos los bares de toda la vida donde el producto manda y las raciones no se cuentan con cuentagotas, apunta este nombre: Bar Gros. Acaba de abrir sus puertas hace apenas unos días en el centro de la ciudad, concretamente en el número 202 de la calle Provença (teléfono 937 55 70 31), y lo hace con una carta de pescado y marisco pensada para todos los bolsillos.
Detrás del proyecto están Jordi Millán y Sara Martín, los mismos impulsores de Casa Angelita, ese clásico de Nou Barris que lleva años haciéndose un hueco en la escena gastronómica de los barrios de la periferia. Este local es, de hecho, la primera apuesta del grupo en el corazón de Barcelona, una etapa más de un camino que arrancó en 2014 y que también ha dejado proyectos como Camarote, en Nou Barris, Bocarte en Santa Coloma y Cal Pesca en Sant Andreu.
Una historia familiar que huele a mar
Millán es pescadero de parada de mercado de cuarta generación: su bisabuela ya vendía pescado desde una cesta de mimbre, su abuela Angelita montó la primera parada en el Mercado de Montserrat y su padre la mantuvo durante casi medio siglo. Él mismo se crió entre madrugones y cajas de hielo, hasta que a los 25 años compró una parada de marisco en la Mercè. Sara Martín, arquitecta técnica de Sant Andreu a la que conocía de veranear en Cardedeu, se sumó a la aventura: juntos transformaron una antigua peña del Español en Nou Barris para dar vida a Casa Angelita, una marisquería y arrocería con precios pensados para el vecindario.
Los inicios no fueron nada fáciles, reconocen: nadie tenía experiencia en restauración y al principio se ponían los platos casi a precio de pescadería. Pero la constancia y las jornadas eternas hicieron su magia, y hoy la familia estrena por fin un espacio en el centro.
¿Qué te vas a encontrar?
El Bar Gros es un local amplio, diáfano y colorista, con capacidad para unas 70 personas y una barra serpenteante que evoca los bares de mercado. En los fogones está Matías Paiva, un chef con experiencia en alta hostelería y restaurantes con estrella Michelin en Asia y Europa que busca que cada plato tenga su propio sentido.
La carta sigue una estructura clásica: vermuteo para abrir boca, tapas calientes y platitos que, por una vez, son platos enteros. La ensaladilla rusa, a 7,9 euros, ronda el medio kilo de peso, y la particular versión de la bomba de la Barceloneta se convierte en todo un bombazo relleno de rabo de toro guisado. También destacan los tacos de bacalao fresco salado y desalado al pil-pil, y para quienes quieran darse un capricho, una lubina fresca entera de casi un kilo a 39 euros o un chuletón de vaca vieja.
El secreto de los precios asequibles está en la experiencia de Millán comprando producto: tras 25 años como pescadero, tiene muy buenos contactos en Mercabarna y en las lonjas, y eso permite ofrecer materia prima de calidad sin desorbitar la cuenta. Además, insisten en que no usan nada de quinta gama: todo se cocina desde cero en el local.
El tiquet medio ronda los 35 euros, aunque la filosofía de la casa es que cualquiera pueda comer bien por unos 20 euros, tanto como otros se dejan 50 o cien. A la entrada hay, además, una pequeña vitrina con producto selecto de lonja, como gamba roja, navajas u ostras de Normandía, pensada para los paladares más exigentes.
En definitiva, si buscas en Barcelona un sitio donde el pescado sea el protagonista, las raciones lleguen con generosidad y la cuenta no te deje en shock, el Bar Gros se presenta como una opción más que interesante. Una buena excusa para cruzar la ciudad y comprobar por qué este proyecto nacido en Nou Barris se ha ganado tan buena reputación.


