Collboni defiende su gestión de la seguridad y pide penas por armas equiparables a Europa
Con la Mercè recién arrancada, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha repasado en una entrevista la actualidad de la ciudad con un mensaje muy claro: su gobierno no ha dado la espalda a la seguridad. El regidor socialista reivindica los resultados de estos tres años de mandato y se declara optimista de cara a las municipales de mayo.
Menos delitos con armas blancas
Entre los datos que destaca figura la caída del 21% de los delitos cometidos con armas blancas durante el primer semestre del año. Collboni atribuye esta mejora a los controles preventivos que se despliegan desde hace tres ediciones de la fiesta mayor y avisa de que no se tolerará que se normalice pasear con navajas, mucho menos en conciertos o concentraciones.
El reto no es pequeño: la programación incluye más de 200 actuaciones al aire libre y de acceso libre, lo que exige un gran esfuerzo de control. El alcalde insiste en que la mayoría de asistentes acude con civismo, aunque admite que episodios como los cinco apuñalamientos registrados en un mismo fin de semana de septiembre golpean la percepción de seguridad de la gente.
Más cámaras y denuncias en la Guardia Urbana
Collboni repasa las decisiones tomadas desde el inicio del mandato: más actividad policial, mejor coordinación entre Guardia Urbana y Mossos d'Esquadra, un Código Penal endurecido contra la multirreincidencia y juicios rápidos más ágiles. Y anuncia novedades: gracias al convenio con Interior se instalarán 500 cámaras de videovigilancia y las comisarías de la Guardia Urbana podrán admitir denuncias de delitos leves, mientras una unidad policial investiga el narcotráfico bajo la fiscal jefe de Barcelona.
Sobre las armas de fuego en manos de bandas criminales, el primer edil reclama endurecer las penas por tenencia y valora que la Generalitat haya instado al Gobierno a reformar el Código Penal en este punto. Su argumento es que los castigos actuales no disuaden a los grupos organizados que operan en la ciudad, por lo que España debería al menos igualarse con sus vecinos europeos, de manera que portar un arma no resulte aquí más barato que en el resto del continente.
Ocho meses para las urnas
De cara a las municipales, Collboni prefiere hablar de gestión que de campaña. Resume su proyecto en el «derecho a quedarse»: viviendas más asequibles y oportunidades económicas, con un mercado laboral que, según subraya, marcha bien. Enumera obras que quiere culminar, como la Rambla, la Meridiana o la Mar Bella, además de polideportivos y mercados, y proyectos culturales impensables hace pocos años: las ampliaciones del MNAC y del MACBA, el nuevo Thyssen o la recuperación de los teatros Principal y Arnau.
También pone el foco en la movilidad, con las estaciones intermodales de Sants y la Sagrera en marcha a la vez. Cuando se tape la segunda arrancará un barrio nuevo con suelo para 16.000 viviendas, más de la mitad protegidas. Aunque gobierna en minoría, agradece públicamente los acuerdos presupuestarios y urbanísticos alcanzados y sostiene que no ve ninguna alternativa construida, fiable ni reconocible frente al PSC en la ciudad.
Mensaje frente a la ultraderecha
Con la irrupción de Aliança Catalana en la precampaña, el alcalde lanza un aviso: el riesgo no es solo que la extrema derecha gobierne, sino que condicione las políticas públicas y el debate. Se muestra convencido de que Barcelona será la tumba electoral de la ultraderecha por su historia y sus valores, pero reclama atender las causas que empujan a parte del electorado a mirar hacia ahí: vivienda, coste de la vida y seguridad. En su opinión, las mayorías progresistas son sociológicamente mayoritarias en la ciudad, aunque no cabe confiarse ante las campañas de odio difundidas en redes con dinero e intereses detrás.
Para los vecinos de Barcelona, el panorama de esta Mercè es doble: por primera vez la fiesta mayor llega a los diez distritos, con estrenos como los de Glòries, La Fura dels Baus o los drones de Shanghai, y el Ayuntamiento quiere que se disfrute con tranquilidad mientras presenta sus números como su mejor argumento de cara a mayo.


