Los raptos relámpago ponen en alerta a las policías de Barcelona y su entorno
Semanas de inquietud las que se viven en la capital catalana y los municipios de su entorno. Tanto los Mossos d'Esquadra como la Policía Nacional han encendido todas las alarmas ante una serie de raptos violentos sin precedentes: seis episodios concentrados entre septiembre y octubre, en un margen de apenas seis semanas.
La principal hipótesis de trabajo de los investigadores apunta a ajustes de cuentas, al cobro de deudas relacionadas con el narcotráfico y a los vuelcos de droga entre bandas criminales. En la mayoría de los casos, además, los grupos actúan fuertemente armados, encapuchados o incluso caracterizados como agentes de las fuerzas de seguridad para sembrar confusión y ganar tiempo.
Del barrio de Singuerlín a la Cerdanya en solo 12 horas
Uno de los sucesos más recientes tuvo lugar en la madrugada del domingo 18 de octubre en el barrio de Singuerlín, en Santa Coloma de Gramenet. Cuatro individuos encapuchados abordaron a un hombre en la calle de Córdoba, justo frente a su domicilio, y lo introdujeron a la fuerza en un vehículo antes de huir. Su pareja presenció todo y avisó de inmediato al 112. Las primeras hipótesis apuntan a una disputa por un préstamo de unos 1.000 euros nunca devuelto, por el que llegaron a reclamar hasta 4.000 euros. La víctima fue liberada, aunque se niega a colaborar con la investigación, que sigue abierta.
Apenas 12 horas después, esa misma tarde, se registró un segundo rapto en Fontanals de Cerdanya. Varios testigos alertaron a las autoridades al ver cómo un grupo de hombres metía por la fuerza a una persona en un coche. Un rápido despliegue de los Mossos permitió interceptar el vehículo, localizar a la víctima con heridas leves y detener a los implicados.
El caso más sonado: un falso control en la AP-7
El episodio que más ha dado que hablar ocurrió a plena luz del día el 19 de septiembre en la autopista AP-7, a la altura de Montornès del Vallès. Cinco hombres disfrazados con chalecos y distintivos de la Policía Nacional simularon una retención de tráfico, encañonaron al conductor de un vehículo y lo subieron a su furgoneta. Varios conductores atrapados en el atasco grabaron la escena. Días después, la víctima apareció sana y salva en otro punto de Cataluña, lo que confirmó la tesis policial de una deuda pendiente por narcotráfico.
Menos de 48 horas después del incidente de la AP-7, varios individuos asaltaron a una persona en plenas calles de Barcelona y la mantuvieron retenida durante varias horas hasta abandonarla finalmente en Salt, en la provincia de Girona.
Antecedentes que preocupan en el área metropolitana
A estos cuatro episodios principales se suman otros casos investigados durante septiembre o finales de agosto en el entorno metropolitano. Uno de ellos requirió la intervención directa de la División de Investigación Criminal para liberar a un hombre que pasó 10 días retenido tras la pérdida de un cargamento de 500 kilos de cocaína. En otro suceso, cuatro hombres raptaron a un motorista en Gavà el 7 de septiembre: le dispararon, lo metieron en el maletero de un coche y lo abandonaron horas después en Sabadell con heridas de gravedad. Los agresores fueron detenidos posteriormente en Tarragona.
Más recientemente, este miércoles 21 de octubre, los Mossos frustraron en un parking de Sabadell lo que parecía un secuestro inminente: intervinieron a una banda armada con un fusil AK-47, una pistola y bridas para inmovilizar a las víctimas. También se conocieron las detenciones de dos personas por el violento asalto y rapto exprés de un 'influencer' egipcio en un Airbnb de la ciudad de Barcelona.
¿Deberían preocuparse los vecinos?
Los investigadores son claros en un punto: no se trata de secuestros extorsivos convencionales dirigidos contra ciudadanos anónimos, sino de operaciones relámpago enfocadas contra personas con deudas contraídas o vinculadas al crimen organizado.
Aun así, la escalada de violencia mantiene en tensión a la cúpula de los distintos cuerpos policiales, que continúan trabajando para frenar una oleada que, en pocas semanas, ha dejado episodios tan graves como los descritos en Barcelona, su área metropolitana y el resto del territorio catalán.


