Un solo corte de siete centímetros: el hito del trasplante renal robótico en Bellvitge (Barcelona)
El área metropolitana de Barcelona acaba de escribir una página importante en la historia de la medicina. El Hospital de Bellvitge, ubicado en L'Hospitalet de Llobregat, llevó a cabo el pasado mes de septiembre la primera intervención de este tipo en todo el continente: un trasplante de riñón procedente de donante vivo ejecutado con cirugía robótica a través de una única abertura quirúrgica. Desde entonces, el centro ha repetido la operación en tres ocasiones más, siempre con buen resultado.
Los datos se han hecho públicos este miércoles en una rueda de prensa en la que el equipo médico estuvo acompañado por Sílvia, la primera persona en beneficiarse de este avance.
Adiós a las múltiples incisiones
La clave del logro está en el robot llamado 'uniport', concretamente el sistema Da Vinci SP. A diferencia del equipo 'multiport' empleado hasta ahora —que exigía una incisión principal, otras cuatro aberturas de entre ocho milímetros y un centímetro, y dos adicionales de ocho a doce milímetros—, la nueva técnica se realiza mediante un único corte de siete centímetros.
El aparato se gobierna desde una consola y ofrece movimientos en 360 grados, lo que proporciona al cirujano una precisión y una versatilidad notables. Además, incorpora ópticas y un procesamiento de imagen avanzado que muestra una vista tridimensional y muy detallada de la zona operada, una ayuda enorme dentro del quirófano.
Beneficios claros, aunque no para todos
Francesc Vigués, impulsor del programa de trasplante renal del centro, no tiene dudas: la técnica reporta un beneficio evidente para quien la recibe. Entre las ventajas, subraya un menor riesgo de complicaciones, menos dolor después de la operación y una vuelta a casa más rápida. También puede resultar más llevadera para quienes padecen problemas respiratorios.
Eso sí, no es una opción válida en todos los casos. Los especialistas deben estudiar la anatomía de cada paciente y las características del riñón del donante antes de decidir si el método es viable. El hospital calcula que, de los cerca de 50 trasplantes de donante vivo con robótica que realiza cada año, entre 20 y 25 podrían practicarse a corto plazo con el 'uniport'.
La donación en vida, la mejor alternativa
Anna Manonelles, responsable del programa de trasplante renal de donante vivo, ha reivindicado esta vía como la opción terapéutica más recomendable cuando los riñones dejan de funcionar. Si la intervención se realiza de manera anticipada, además, puede permitir al paciente evitar pasar por la diálisis.
Otro dato a tener en cuenta: los riñones de donantes vivos suelen durar entre diez y quince años, e incluso más en algunos casos, mientras que los procedentes de donantes fallecidos aguantan generalmente menos tiempo. Ello no descarta, eso sí, que puedan aparecer complicaciones a lo largo del proceso.
La historia de Sílvia, la primera paciente
Sílvia tiene 58 años y fue la primera persona intervenida con este sistema. Diez años antes le habían diagnosticado una poliquistosis renal y hepática; aunque asegura que había mantenido una calidad de vida muy buena, sus análisis reflejaban un deterioro progresivo de la función renal.
Cuando los médicos le plantearon la posibilidad del donante vivo, su marido no lo dudó y quiso ser quien le cediera el órgano. Ella tardó en aceptar hasta convencerse de que la donación no iba a perjudicar a su pareja: «Para mí suponía muchísimo», ha confesado.
Tras las pruebas de compatibilidad y los análisis previos, la intervención se llevó a cabo y la paciente pasó nueve días ingresada. Su recuperación ha ido incluso mejor de lo esperado: no ha tenido molestias ni dolores físicos y se declara en plena forma, con buena movilidad y energía. «Si no estoy al 100%, estoy al 95%», resume.
Un motivo más de orgullo para quienes vivimos en el entorno de Barcelona, donde la sanidad pública sigue marcando hitos que mejorarán la calidad de vida de muchas personas con enfermedad renal en los próximos años.


