Ocio y turismo

Barcelona defiende en Madrid un modelo cultural que llegue a todos los barrios

Barcelona llevó su modelo cultural a Madrid junto a Quito y San Juan: industrias creativas, eventos con legado y cultura en los barrios.

Barcelona comparte mesa en Madrid con Quito y San Juan para hablar de cultura como motor de ciudad

La cultura entendida como motor económico, herramienta de cohesión social y palanca de transformación urbana centró el debate celebrado en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid dentro del II Encuentro de Ciudades Iberoamericanas. La representación municipal de Barcelona expuso allí su estrategia junto a Quito, San Juan de Puerto Rico y una responsable de la UNESCO, en una mesa moderada por Almudena Maíllo, secretaria general de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI).

Barcelona: un imán cultural que no renuncia a la equidad

El mensaje central de la delegación barcelonesa fue que una ciudad puede ser un referente cultural internacional sin dejar de ser socialmente justa. Se defendió que los proyectos culturales contribuyan al bienestar colectivo y no se limiten a reforzar la proyección exterior de la marca de la ciudad.

Con un patrimonio ligado a figuras como Antoni Gaudí y museos dedicados a Joan Miró o Pablo Picasso, Barcelona cuenta con un capital cultural evidente. Pero la intervención insistió en que la cultura también debe respirarse en los barrios y distritos, con actividades que fomenten la participación, la creación artística y el encuentro entre personas de distintos orígenes. Se recordaron tradiciones populares como los castellers y los gegants como símbolos de cooperación, esfuerzo colectivo y solidaridad.

Los grandes eventos también tuvieron su espacio. Los Juegos Olímpicos de 1992 se citaron como ejemplo de transformación urbana duradera: gracias a ellos la ciudad abrió su frente marítimo y mejoró su conexión con el mar. La Copa América de vela sirvió para ilustrar cómo una cita de élite puede acercar un deporte a los vecinos, con iniciativas subvencionadas para que niños y jóvenes pudieran acercarse a la navegación. La idea de fondo: los acontecimientos deben dejar beneficios permanentes más allá de los días en que se celebran.

Otro pilar mencionado fue el de las industrias culturales y creativas, con el Disseny Hub Barcelona como espacio de referencia para conectar profesionales, empresas, instituciones y ciudadanía en torno al diseño y la producción cultural. En este terreno, la cultura se presenta como generadora de empleo, talento e innovación. Durante el panel se subrayó que garantizar el derecho a la cultura refuerza la democracia y la libertad.

Quito: patrimonio vivo con el metro como aliado

Desde la capital ecuatoriana, su alcalde Pabel Muñoz reivindicó un patrimonio que no sea un museo congelado. Quito fue, junto con Cracovia, una de las primeras ciudades inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1978, un reconocimiento que supone tanto una responsabilidad como una oportunidad de desarrollo urbano. Su apuesta: que el centro histórico siga acogiendo comercio, actividad económica, cultura y residentes. La puesta en marcha del metro ha elevado en torno a un 40 % la llegada de personas al casco antiguo, hasta el punto de que hoy hay quiteños haciendo turismo en su propia ciudad.

San Juan: cifras de récord y retos de convivencia

La experiencia de San Juan de Puerto Rico aportó los números más llamativos de la jornada. Las Fiestas de la Calle San Sebastián de enero de 2026 reunieron a 1.087.000 asistentes en cuatro días, con un impacto económico estimado de 108 millones de dólares, unas cifras de peso en un distrito histórico como el Viejo San Juan, de calles estrechas y escasa población residente. El municipio destacó el impulso a la hostelería, el comercio y el transporte, pero también reconoció la necesidad de planificar con cuidado la seguridad, la limpieza, la movilidad y la convivencia, incorporando la voz de los residentes antes de cada gran cita.

Menor en escala pero igual de revelador es Teatro en 15, un proyecto de microteatro nacido en septiembre de 2021 tras recuperar una casa cultural dañada por el huracán María, que golpeó la isla en 2017. Con seis salas, ha programado unas 324 microobras, ronda las 3.400 representaciones anuales y ya acumula 239.000 espectadores, convirtiéndose en una plataforma de trabajo para actores, dramaturgos, productores y técnicos locales.

Una lección compartida

La UNESCO puso el broche recordando que el impacto de la cultura debe evaluarse más allá de los ingresos económicos, atendiendo a su papel en la inclusión social, la seguridad, la recuperación del espacio público y la protección de las comunidades. Para Barcelona, el encuentro sirvió para contrastar su estrategia con la de otras capitales iberoamericanas que afrontan retos parecidos: cuidar el patrimonio, atraer visitantes y, al mismo tiempo, que la ciudad siga siendo habitable para quienes viven en ella.