Un plan distinto para el fin de semana: el almacén vintage que se ha hecho viral junto a Montserrat
Si crees que ya lo has visto todo en materia de decoración, este plan te puede sorprender. A unos 40 minutos de Barcelona, en el polígono industrial de Monistrol de Montserrat, se esconde La Trona Antiques, un taller de antigüedades de 1.400 m² que se ha convertido en parada obligada para los amantes del vintage de toda Catalunya. Tanto es así que hay quien ha viajado desde Tarragona únicamente para curiosear entre sus estanterías.
Lo llamativo es que el negocio no es nuevo: llevan más de tres décadas abiertos. Lo reciente es su salto a las redes sociales, y ahí ha estallado la fiebre. Sus vídeos breves, con la sierra de Montserrat de fondo, acumulan cifras de vértigo: un paseo por el taller ronda las 340.000 visualizaciones, un reel dedicado a bancos de carpintero supera las 60.000 y otro clip con muebles alfonsinos rescatados de una antigua farmacia alcanza las 10.000.
Un cazador de reliquias con método
Detrás del proyecto está Miquel, propietario y alma del taller, que define su oficio con una idea sencilla: reciclar muebles con historia. Su rutina consiste en recorrer anticuarios, rastrear anuncios en internet y localizar talleres que echan el cierre por jubilación, para así poder rescatar piezas con décadas de vida antes de que desaparezcan para siempre. Él lo resume con un ejemplo muy gráfico: le fascina una mesa de oficio donde alguien ha trabajado desde los 15 hasta los 65 años.
Un catálogo que parece de museo
El resultado es un espacio donde conviven piezas dignas de exposición. En estos momentos el showroom guarda, entre otras joyas, un Le Corbusier de 1965, un mostrador modernista y un cajero art déco de 1930, junto a jukeboxes, estanterías de antigua ferretería, decoración de los años 50 y objetos de fábrica centenarios ya restaurados. Y hay un detalle que suma puntos en estos tiempos: la restauración se realiza únicamente con productos ecológicos y de forma totalmente natural.
El efecto viral y los clientes inesperados
El ideólogo de la estrategia digital ha sido el hijo de Miquel, estudiante de márketing, y el movimiento ha funcionado: además de recibir curiosos de todos los rincones de Catalunya, les escriben por Instagram desde cualquier parte del mundo, y allí publican todo el catálogo, que se renueva de forma constante. Aun así, el motor del negocio sigue siendo la asistencia a ferias, donde se han topado con decoradores de primer nivel; Miquel reconoce que hasta puede aparecer por allí el diseñador de Prada o de Versace pidiendo muebles.
Que nadie se asuste con esos nombres, porque los precios no van en la misma línea. La filosofía del taller es que el vintage puede ser asequible: por unos 200 euros aseguran que puedes llevarte un mueble con medio siglo de uso a sus espaldas y garantía de durar otros tantos. Una apuesta por la calidad frente al mobiliario de serie y, de paso, una manera de dar segundas vidas a objetos con alma.
Para quienes vivimos en Barcelona y buscamos una escapada diferente, la combinación resulta irresistible: subir a los pies de la montaña de Montserrat, pasear entre miles de piezas con historia y, con un poco de suerte, volver a casa con alguna reliquia bajo el brazo. El próximo éxito viral, quizás, salga de vuestra visita.


