El fútbol aficionado barcelonés vive estos días una situación insólita. Un equipo que compite en una liga privada disputada en una instalación municipal, el Velódromo de Horta, ha terminado en el punto de mira del Ayuntamiento por exhibir simbología franquista, algo que la ciudad no está dispuesta a tolerar en sus espacios públicos deportivos.
Un equipo con un nombre muy significativo
El conjunto en cuestión compite como Mingorrubio Balompié, denominación que remite directamente al cementerio donde está enterrado Francisco Franco. Hasta hace muy pocos días, además, su escudo lucía el rótulo «F.C. Bayern de los Caídos», apodo con el que el caso se ha hecho conocido en algunos medios. Estas señas de identidad han motivado una denuncia por encajar, presuntamente, en una apología de la dictadura y en una vulneración de la Ley de Memoria Democrática.
Quiénes forman el plantel polémico
Entre los integrantes del equipo figuran, según la información publicada, el vicepresidente provincial de Vox, Juan Cremades, y el consejero de esta formación en Sarrià, Carlos Oliva. También aparece un exconcejal del PP de Premià de Dalt. La presencia de cargos públicos en un club con estos símbolos ha acrecentado todavía más el rechazo.
La respuesta del consistorio
La reacción municipal no se ha hecho esperar. David Escudé, concejal de Deportes, ha remitido una carta al responsable del Velódromo de Horta en la que le pide que ponga en marcha cuantas medidas sean precisas para conseguir que este equipo se retire de la competición. El mensaje de fondo es claro: las instalaciones deportivas de Barcelona no pueden servir para normalizar o dar cobertura a expresiones que ensalzan una dictadura.
Todas las vías sobre la mesa
Escudé ha comparecido ante los medios este mismo viernes para explicar la posición municipal. Ha afirmado que el ayuntamiento empleará todos los recursos disponibles para impedir que se glorifique el fascismo en un espacio público y ha revelado que los servicios jurídicos analizan actuaciones más contundentes, sin descartar incluso la vía penal. El edil ha mostrado además su indignación por la posibilidad de que un club exhiba este tipo de símbolos en un recinto municipal que frecuenta mucha gente joven, y ha confiado en que el conjunto deje de competir a corto plazo, tanto en esta liga privada como en cualquier otra.
Una denuncia previa que lo activó todo
La reacción del ayuntamiento llega apenas veinticuatro horas después de que el despacho ERA Abogados llevara el caso ante la Fiscalía de Memoria Democrática. En su denuncia, el despacho señalaba la existencia de este conjunto aficionado en un recinto público de la ciudad y su presunta apología de la dictadura, hechos que encajarían en un incumplimiento de la normativa de memoria histórica.
Por qué importa a los vecinos
Más allá del ruido mediático, el asunto afecta directamente a la convivencia en los equipamientos que todos compartimos. El Velódromo de Horta es un espacio municipal donde se respira deporte de proximidad y al que acude habitualmente público joven. Que un club compita allí con simbología franquista, aunque sea en el marco de una liga privada, choca frontalmente con los valores de una ciudad como Barcelona.
Qué puede pasar ahora
De momento, la pelota está en el tejado del gestor de la instalación, que deberá responder a la petición municipal de sacar al equipo de la competición. En paralelo, los servicios jurídicos del consistorio estudian los siguientes pasos y la Fiscalía tendrá que valorar la denuncia presentada. Todo apunta a que el caso seguirá dando que hablar en las próximas semanas, y en este blog lo iremos siguiendo de cerca.


